VOLVER
        MENÚ
        Me manda un whatsapp. 
        Qué tal, nena?. Tenemos que hablar… Tengo que darte una noticia!!” 
        Me quedo petrificada. Sí o sí, tiene que ser lo que estoy pensando. 
        Me muero. Si vas a decirme que te casas me muero!!” 
        Ella responde con un largo “Siiiiiiiiiiiiiiii…!
        Marco su número. Ella descuelga y yo grito. Jajaja… Gritamos las dos. 
        Se casa. La que siempre dijo que no iba a casarse se casa. Y me lo cuenta a mí, para que guarde el secreto. Y para que sea su wedding planner.
        Unos días  más tarde de este momento nos hemos visto. Esta tarde. 
        Unas horas de charla y de toma de contacto con la noticia. Y creo que aún no me he hecho a la idea… Cuando una amiga se casa ser wedding planner es genial, puedes ayudarla en muuchas cosas, pero sientes una responsabilidad diferente a cuando un cliente te contrata. Y de repente me emociono, pienso en cuando llegue el día y me da la llorera.
        Ella es una de esas amigas que recuerdas siempre ahí. La recuerdo especialmente en un momento difícil de mi vida, cuando realmente necesitaba a la gente que quería a mi lado. Y fue de las que no faltó. 
        Es simplemente una gran amiga, tiene ese don. Se que además de mí, tiene una legión de amigas fans. Por que es una tía fantástica. 
        La recuerdo siempre entre risas. Compartiendo horas y horas de charla. Es de esas amigas con las que pasan los meses sin verte pero siempre es como si te acabases de tomar ayer un café (bueno, un té, nosotras tomamos té. O coca-cola light. O cañas…)
        Esta tarde, en la oficina, le he enseñado videos y fotos de cómo es mi boda ideal para ella. (Mientras comíamos gominolas. Hemos sufrido un pequeño ataque de ansiedad pre-bodil??) 
        Le he hablado de los fotógrafos y videógrafos que hacen en España las bodas con las que sueño como wedding planner. Le he enseñado las bodas de US en medio del campo por las que suspiro al verlas. Hemos repasado las fotos de nuestros últimos trabajos, de los que aún no ha visto nadie nada, trabajos en los que hemos creado bodas diferentes, especiales, como la que quiero para ella. Y ha habido un momento de esa complicidad que hay entre amigas en el que la he mirado y he visto su piel erizada por la emoción y la ilusión a punto de resbalarse por sus ojos en forma de lágrima. Nos hemos abrazado. Y sigo sin hacerme a la idea de que en un año la veré casarse con el amor de su vida.
        Y dices que no quieres llorar por que se te quedará la carita y los ojos rojos… Anda que nos nos quedan lagrimitas por soltar, nena…
        Comienza la búsqueda del lugar ideal, el que estoy segura encontraremos para hacer una boda diferente, sin protocolos, con sabor a fiesta, con largas mesas donde servir una comida informal y una pradera donde bailar descalzos. Con un novio con zapatillas, sin corbata y no te extrañe que con bermudas… 
        Mi amiga se casa. Estoy feliz.
        Foto:
         Green Wedding Shoes, {Jordan + Nick´s DIY Backyard Wedding}
         Un ejemplo de boda ideal para mí…
        3 COMENTARIOS

        Aiiis… Esas bodas en el campito cómo nos gustan… Sin corbatas ni tacones, sin protocolo… Qué felicidad!

        Besos para las dos, guapis! :))

        Jo, ¡yo ni siquiera la conozco y me he emcionado!

        Me gusta mucho el enfoque de la boda porque es lo que tengo en mente si algún día me caso 😉

        Qué bonito!!! Me ha encantado la forma en la que lo has relatado, desprende cariño por todos los lados.Felicidades a las dos, sobre todo, por esa amistad que compartís!

        Deja un Comentario

        Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Campos obligatorios marcados con *