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Una boda de invierno; la decoración {Winter family wedding}

Hacer una boda de auténtico invierno era algo de lo que tenía muuuchas ganas. Adoro la primavera y el verano y todos los colores que puedes usar en las decoraciones en esas estaciones, pero el invierno era una asignatura pendiente. Así que cuando mis cuñados me dijeron que se casarían en Enero me alegré por partida doble, por su boda y por que me iba a quitar la espinita de hacer una deco con un toque invernal.
Los que nos habéis seguido un poco últimamente ya sabéis algo de esta boda; poco tiempo para prepararla, boda sencilla en todos los sentidos, muy familiar… Así que hubo que darle forma al puzzle esta vez con algo de ingenio. E hicimos algo que me encanta, aunque os parezca una bobada pero para mí es muy valioso: Reciclar y compartir. Siempre hemos buscado que las bodas que hacemos tengan en la deco ese componente sentimental que tanto nos gusta, que siempre haya un objeto que signifique algo para vosotros, que sea algo que pertenece a alguien de la familia, algo con historia, con vida. Comprar cosas chulas para la deco está bien, pero si hay cosas prestadas y usadas me parece que le damos a la decoración de vuestra boda ese sentido nostálgico del “Algo prestado” que todas las novias llevan en su look.
Y como tenemos grandes y buenos amigos en el mundo bodil, un día mandé un mail y de repente tuve resuelta parte de la deco de las mesas. La boda de Marina yo creo que todas la conocéis ya. Y que Karen de Bodas Deluxe se encargó de ella también lo sabéis. Pues ellas nos prestaron los botes de cristal que se usaron en la boda de Marina, y repito: os parecerá quizá una tontería, pero mientras los colocábamos ese día y leía los mensajes de Marina y Karen sentía algo especial, me hacía ilusión pensar que esos cristales habían formado parte hacía unos meses de otra historia de amor. Como ya os dije en este post  la canción de los Beatles “With a little help from my friends” fue la banda sonora de parte de los preparativos por el significado que tiene.
Para esta ocasión no quería usar flor fresca, y tenía muy claro que me apetecía darle un toque invernal con la flor de algodón, no podía faltar porque me chifla y me parece super romántica. Para darle ese aspecto rústico la acompañamos de musgo y eucalipto, del que también soy fan (lo veréis en muchas de nuestras decos, pero es tan mono y apañadete… y huele fenomenal!). Sobre las servilletas colocamos también una ramita de eucalipto.
Marta, de Mayula Flores, nos preparó todo esto y unas piñas, muy ad hoc, estábamos en la sierra de Madrid. Y hasta allí que nos fuimos con todos los trastitos, como dice una amiga mía, y con el ramo de novia de invierno más bonito de la historia.
No hicimos gráfica para esta boda, los números de mesa estaban pintados en los botes y el seatting plan era una pizarra (que os enseñaré en la próxima entrega de esta boda) y sustituyendo la minuta del almuerzo el menú lo escribimos también en una pizarra.
Para la presi, les hice a los chicos unas iniciales de sus nombres envueltas en una lana amorosita color marrón claro (de la que me sobró medio ovillo, ojalá supiese tejer!!) y que terminé de decorar con cuerda rústica. Y añadí a la mesa una pieza de metal en la que pone LOVE y que cuando la ví tuve un flechazo, me la llevé de la tienda a casa sin pestañear. De esas cosas que las ves y piensas: “Para mí”
Y eso es todo. Creo que cumplí mis tres objetivos fijados para esta deco: Sencilla, invernal y rústica.
Ala, espinita que ya no tengo clavada :))
Y por qué no habrá más bodas en invierno, con lo bonitas que pueden ser??
Las fotografías son de PATRICIA MURCIA, nuestra partner en esta boda.

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