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“Si tú saltas, yo salto” { Patri + Carlos }

Hace solo unos pocos meses mi cuñado Carlos, el hermano de Jose, nos dijo que se casaba con Patri. Sólo querían ir al juzgado, ponerse los anillos y decir “Sí, quiero”. Y como suele pasar en estos casos, lo que iba a ser un acto civil se ha transformado en una boda pequeña, con una celebración sencilla y familiar, una boda sin muchas pretensiones pero con muchas ilusiones.
Es nuestra primera boda en la familia desde que somos wedding planners. Jose es la parte tranquila del equipo pero a mí me entraron los nervios. Evidentemente, íbamos a ayudarles con los preparativos, la deco y todo lo que estuviese en nuestras manos. Pero creedme si os digo que esta responsabilidad me ha abrumado. Con unos clientes sé cuál es la operativa pero con mis cuñados la cosa cambió… He querido ayudar pero me ha dado miedo pasarme proponiéndoles ideas o pecar de ser demasiado escueta. Quizá os parezca que no es para tanto, pero cuando tienes tantas ideas acerca de tantas cosas que pueden hacerse a veces es complicado poner el freno. Y además  los chicos me pidieron que condujese la ceremonia y que me encargase de hacer algunas fotos en su boda, porque no hay contratado un fotógrafo oficial.
Y respecto a otros temas, nos dan carta blanca en todos los aspectos de la decoración y eso que puede ser genial en este caso da respeto. Este #yoconfieso es para decirle a Patri y Carlos que espero estar a la altura de todo lo que me han pedido que haga en su boda.
Partimos de la base de que no ha habido apenas tiempo para preparativos, que no hemos podido encargarnos de todo el proceso desde el principio (estábamos ultimando otras bodas) y en un par de visitas a Madrid hemos tenido que poner el turbo y hacerles las invis, decidir cómo decorábamos el banquete, preparar los regalitos para las invitadas, etc, etc. Siempre he creído en aquella canción de mis adorados Beatles “With a little help from my friends” así que la puse en práctica y escribí un mail a un par de amigas; Marina y Karen, novia y wedding planner respectivamente, que me cedieron algunas de las cosas que usaron para decorar la preciosa boda de Marina y Toni que seguro todas recordaréis (ver más detalles aquí, aquí )
Banderines y botecitos de cristal de una boda hand-made para otra boda hand-made. Y me encanta la idea de poder usar ese material, me parece algo muy romántico y sé que a Marina también le hace especial ilusión. Gracias desde aquí, chicas, por echarnos un cable!
Mi suegra, paciente y entregada a la causa bodil, se ha encargado de muchas cosas: encontró el lugar donde celebrar el banquete, ayudó a Patri a buscar su vestido y muchas más cosas que solo una madre y suegra adorable puede hacer. Tres hurras desde ya para la madre del novio: Hip-Hip-Hooray!!
A mí me queda escribir el guión de la ceremonia (qué sencillo es cuando lo hacemos para otras bodas y qué difícil se me hace para ésta…), y al cuenti-team le queda decorar, coordinar y cómo no, disfrutar de esta boda made at home. Oh, y es una boda de invierno… con lo que me apetecía hacer una boda así!
Sólo quedan 3 semanas y hoy he querido presentaros a los protagonistas.
El día de Nochevieja pensé que podría estar bien salir los 3 a hacer unas fotos y ver cómo nos “entendíamos”, una especie de entrenamiento antes del gran día (Señor, ilumíname y permíteme que haga 4 fotos medio decentes, por favooor!!). La sierra de Madrid, donde viven ellos, me parece un lugar ideal para perderse y hacer cientos de fotos. La noche de antes le pedí a mi suegra que me prestase algunas cosas para llevarme a la sesión, y como homenaje a su profesión me llevé unos libros viejos (mis suegros son maestros, Jose y Carlos han crecido entre libros), un mapa de Almería, que es el lugar donde Carlos nació (mis suegros estaban entonces destinados dando clases allí), un par de cámaras de fotos antiguas, cuadritos, unas tazas rústicas, mil cachivaches más que al final no usé (no sabéis la cantidad de tesoritos que guarda mi suegra…), y una pequeña pizarra que le robé a Clau. No sabía muy bien que iba a hacer con todo eso, pero lo metí en una caja y la subimos al coche.
Pasamos tres horas haciendo fotos, colándonos en el Castillo de Manzanares el Real, perdiéndonos por caminos llenos de hojas secas, ramas y árboles pelados y saltando viejos muros de piedra cubiertos de musgo para encontrar pequeños rincones casi secretos. Oigo hablar a mis amigos fotógrafos de esa hora azul en la que la luz es simplemente maravillosa y aunque no supe captarla con mi cámara de aficionada, os aseguro que hubo momentos mágicos en los que el cielo se teñía suavemente de rosa y ellos estaban tan, tan adorables. De los novios solo puedo deciros que son pura química. Se miran y siento que para ellos el tiempo se para. Creo que sienten ese tipo de amor entre inocente y poderoso de la juventud. Y he llamado a este post “Si tú saltas, yo salto” porque creo que se seguirían uno al otro al final del mundo, pero sin soltarse nunca de la mano…
Son guapos, jóvenes, están llenos de ilusión, pasión y de ganas. De alguna extraña forma, siento una envidia sana, muy sana, por todas esas cosas que les quedan por vivir y sentir. Felicidades, chicos!
[NOTA: TODAS LAS FOTOS (AUNQUE SU CALIDAD SEA DISCUTIBLE PORQUE NO SON PROFESIONALES) SON PROPIEDAD DE CUENTOS DE HADAS WEDDING PLANNERS Y ESTÁN HECHAS CON MUCHO ♥ ASÍ QUE SE AMABLE Y NO LAS USES SIN NUESTRO PERMISO, MUCHAS GRACIAS!]

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